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Los colores del vino

Alvaro Mendieta 15 de octubre del 2020 Consejos No hay comentarios

A través del análisis de color es posible anticipar algunas características del vino como la edad, el estado de conservación y la estructura. Por lo tanto, es esencial prestar atención a esta cuestión. Cuando visualizamos la apariencia de un vino observamos la limpidez, la presencia de gas, la intensidad y el tono de color. Las dos primeras variables pueden indicar algún tipo de «enfermedad» o cambio en el vino.

Mejor vino turbioLimpidez: los vinos deben ser perfectamente claros, sin residuos, excepto los vinos muy viejos que pueden tener un depósito de materia colorante. La falta de limpieza suele ser síntoma de algún tipo de alteración, ya que la contaminación por la presencia de bacterias o levaduras da lugar a la pérdida de limpieza. Cuando te encuentres con el mejor vino turbio en un restaurante pide el cambio por otra botella como esta, si es un vino comprado en una tienda o supermercado pide el cambio también. Si no es posible, todo está perdido: ábralo y pruébelo. Si no hay cambios en el aroma y el sabor, fue una falsa alarma.

Gas: algunas cantinas añaden en el momento de embotellar, pequeñas cantidades de gas carbónico en los vinos blancos para realzar los aromas y dar vivacidad. Este gas no puede ser percibido a simple vista. Si el vino presenta gas en forma de pequeñas burbujas en el borde de la copa, agítela para eliminarlas. Pueden ser causados por residuos de detergente, muy a menudo en vasos mal enjuagados. Si no desaparecen y se acompañan de falta de limpieza, proceda como se indica más arriba.

Color: las dos variables principales son la intensidad y la tonalidad.

En los vinos blancos: como muestran las figuras, la gama de colores del vino blanco va del blanco dorado pálido al amarillo intenso. Los más pálidos y blancos, los más jóvenes y de regiones con menos madurez. Cuanto más amarillo, más viejo o mal conservado. El color, con la acción de la luz y la temperatura, se «oxida». Los vinos maduros tienen un color dorado con ligeros reflejos amarillos.

La conservación del vino, ya sea blanco o tinto, es fundamental para mantener su integridad.
Los blancos y los espumosos son los más sensibles a la acción de la luz y la temperatura. Deben mantenerse en un lugar totalmente protegido de la luz y a temperaturas inferiores a 15ºC.

Alvaro Mendieta

Aficionado desde muy joven a todo lo relativo a temas de tecnología. Me gradué de ingeniera de programación aplicada y me he desarrollado en ese campo desde hace 10 años y sigo estando lo más posible actualizado en ello y vivo plenamente del gozo de poder brindar novedades a los demás.

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